La situación en Cuba y Venezuela ha sido un tema de gran preocupación y discusión en los últimos años, especialmente considerando la estrecha relación entre ambos países y cómo los cambios en el panorama político y económico han afectado sus dinámicas. 



La afirmación de Trump sobre que Cuba "está a punto de caer" refleja una perspectiva crítica hacia el régimen cubano, que históricamente ha dependido del suministro de petróleo venezolano para sostener su economía.

Desde la caída de los precios del petróleo y la crisis económica en Venezuela, el gobierno cubano ha enfrentado serias dificultades para obtener el combustible necesario para su funcionamiento cotidiano. La declaración de Trump enfatiza la idea de que la caída del régimen de Nicolás Maduro podría tener repercusiones significativas para Cuba, dadas las relaciones de apoyo mutuo que han existido entre ambos países, especialmente desde la llegada de Chávez al poder en Venezuela.

Además, es importante considerar la reacción de la comunidad internacional y los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos tanto a Venezuela como a Cuba. La posición del gobierno estadounidense ha sido firmemente crítica hacia ambos gobiernos, con el objetivo de promover cambios políticos en la región.

La afirmación de que Estados Unidos está "trabajando de manera excelente" con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez también refleja una postura política estratégica que busca consolidar la influencia estadounidense en América Latina, particularmente ante la percepción de una creciente influencia de países como Rusia y China en la región.

El futuro de Cuba y Venezuela es incierto, y los desarrollos en uno pueden impactar directamente en el otro, lo que convierte estas afirmaciones en un punto de interés no solo político, sino también geopolítico. Con la proximidad de elecciones en EE.UU. y una situación interna complicada en Venezuela, las dinámicas seguirán evolucionando.